Me había graduado del colegio con especialización en informática, pero la decisión de estudiar bellas artes en la universidad contaba con el apoyo familiar y estaba tomada.

Terminé retirándome al primer semestre, no tenia la madurez necesaria para enfrentar el horario y presión altísimas de el primer año de la facultad de artes. 

Esta decisión fue acompañada con la promesa de dedicar mi tiempo  al cien por ciento a pintar, exponer y vender. 

Y así fue… casi 5 años dedicado a perfeccionar mi oficio todo el día y mostrando mi trabajo junto a mi gran amigo, el Artista Daniel Guerra, por todos los lugares del país que nos dieron la oportunidad.

Este conjunto de obras es el resultado de una búsqueda incesante. Creo que es el eslabón entre mis inicios y las texturas que utilicé en Otavalo para la serie de Cristos de Vereda (2000-2001).

Esta etapa culmina cuando en el 2005 decido inscribirme en la Facultad nuevamente y terminar mi licenciatura.

RETRATO, MIXTA SOBRE MADERA